Alarma por el número de tiburones y mantarrayas varadas en la costa del Mediterráneo

El cambio climático y una posible epidemia, que estaría afectando a su capacidad de orientación, podrían estar detrás del fenómeno, según los expertos

La aparición de mantarrayas y tiburones cerca de la costa, cada vez más frecuente, con decenas de casos de varamiento en los últimos años, muchos de ellos en aguas de la Región de Murcia, han activado todas las alarmas dentro de la comunidad científica.

Aunque la presencia de estas especies en aguas españolas no es rara, tanto la frecuencia como la cantidad de ejemplares que se están encontrando varados si es algo llamativo e inusual. Tanto es así que el Ministerio para la Transición Ecológica ha promovido la creación de un grupo multidisciplinar de investigación, conformado por entidades privadas y públicas para esclarecer las causas. Aunque se han registrado casos en la Región de Murcia, de momento, la Administración regional no participa en esta investigación.

Actualmente, la opción más respaldada por los expertos es que los varamientos estarían asociados a un contexto multifactorial y simultáneo, ya que los casos registrados hasta ahora no siguen un patrón definido o claro.

Un escualo de más de dos metros fue avistado hace unas semanas en la playa de Bahía de Mazarrón

Por ello, este grupo ha establecido unas pautas comunes y se están realizando diversos análisis patológicos y medioambientales para identificar con exactitud los factores que podrían estar influyendo en el comportamiento de las mantas.

Francisca Giménez Casalduero, catedrática de Zoología Marina de la Universidad de Alicante y directora del Centro de Investigación Marina de Santa Pola, recuerda que además de las mantarrayas también se están registrando casos de tiburones cercanos a la costa, como el que hace unas semanas se avistó en la playa de Bahía en Mazarrón (a principios del año 2024 se retiró otro de una playa de este municipio, un marrajo de 200 kilos).

Sobre la situación que se está dando ahora destaca que le recuerda a otros episodios que se registraron hace años, relacionados con epidemias de cetáceos. «Aparecieron muchos cetáceos moribundos en la orilla, y la causa fue un virus», señala a La Opinión la bióloga.

Aunque advierte que no dispone de datos objetivos, ha tenido conocimiento de que en la biopsias que han realizado sus compañeros «de algunos de los ejemplares que han aparecido muertos en la orilla se pueden apreciar síntomas de una posible epidemia, que estaría afectando a estos grupos, tanto a tiburones, rayas como mantarrayas». Advierte que medir el alcance real es complicado. «Aparecen casos de estas especies porque tienen mayor capacidad de flotabilidad, pero no sabemos la incidencia en otras especies, que podrían están sufriendo mortandad, pero que se están quedando en el fondo marino».

Para Giménez Casalduero, lo que está ocurriendo es muy probable que también esté relacionado con el cambio climático. «El incremento de la temperatura en el mar es dramático», asegura la bióloga, que destaca que el impacto sobre los invertebrados es más que notable. «Si te metes con las gafas en cualquier sitio podrás ver la mortandad de esponjas», pone como ejemplo.

«El incremento de la temperatura en el mar es dramático», semana Francisca Giménez Casalduero

Además, explica que las temperaturas también controlan los episodios reproductivos e influyen sobremanera en la productividad en el mar. «Cuando la temperatura excesiva llega a unas profundidades para la que no están adaptadas las especies , como ha pasado en varias ocasiones en los últimos años en Cabo de Palos, pues hay una mortandad masiva , por ejemplo, en las gorgonias», un tipo de coral blando del Mediterráneo.

No tocar y llamar al 112

Mientras prosiguen investigando, los expertos advierten a la población que en caso de ser testigo de uno de estos varamientos, los ciudadanos no deben tocar o manipular de ninguna manera el animal y deben llamar inmediatamente al 112. «Ellos sabrán cómo canalizar esta información y, si procede, contactarán con técnicos especializados, que son los que saben cómo manipular estos animales, si tienen que recogerlos y llevarlos a algún centro para analizar si tienen algún problema», explica Giménez Casalduero.