Juan Pedro Navarro, historiador: «Las acusaciones de sodomía se utilizaban como arma social y política contra enemigos»
El investigador mazarronero, con un contrato Max Weber en el Instituto Europeo Universitario de Florencia, presenta el 19 de noviembre ‘Heridas por la historia’, una obra coral que recorre la historia de la sexualidad desde el Imperio romano hasta el siglo XX
Juan Pedro Navarro Martínez (Mazarrón, 1994) ha hecho del archivo su mapa y del Mediterráneo su territorio. Formado en la Universidad de Murcia, este historiador de 31 años ha pasado por Barcelona, Marsella y Roma antes de llegar a Florencia, donde investiga con el contrato posdoctoral Max Weber en el Instituto Europeo Universitario (EUI), un programa de excelencia abierto a investigadores de todo el mundo que solo acepta el 2% de las miles de solicitudes que recibe. Allí amplía al Mare Nostrum su estudio de la represión de la sexualidad en la Edad Moderna, con el crimen de sodomía como una de sus especialidades. Rastrea en procesos judiciales y cartas la vida de quienes fueron perseguidos y las ideas que cruzaban entre la monarquía española e Italia en el siglo XVIII, para escribir una historia «un poco más humana». Su última aventura es Heridas por la historia, un libro coral que recorre el deseo y las identidades entre España e Italia, desde la época del Imperio romano hasta el siglo XX, y que él define como una «caja de surtido Cuétara» que va de Adriano y Antínoo a Raffaella Carrà. Se presentará el 19 de noviembre, a las 19.00 horas, en la Librería Traperos de Murcia.
Este curso investiga en Florencia con un contrato Max Weber en el Instituto Europeo Universitario. ¿Qué supone para su carrera una oportunidad así?
Soy consciente del privilegio de poder estar aquí, porque es una institución de alto nivel. Ahora sí que me veo en un espacio privilegiado para internacionalizar mi carrera. No sé si voy a crecer más que en Barcelona, en la Universidad de Murcia o en Roma. Pero aquí, por primera vez, soy consciente de que mis investigaciones se pueden extrapolar a un ámbito más internacional. Quizás no podemos predecir el futuro, pero sí plantear pequeñas soluciones a los problemas del presente.
De Mazarrón y la Universidad de Murcia a Barcelona, Marsella, Roma o Florencia. ¿Es casi inevitable marcharse fuera para construir una carrera investigadora?
Creo que hay muy buenos investigadores que se han quedado en la Región de Murcia, pero sí que, si intentas alcanzar los estándares del sistema universitario, en algún momento inevitablemente tienes que salir. Lo interesante sería que la Región o incluso el Estado incentivasen el retorno para que esa «fuga de cerebros» no repercuta negativamente. Yo me he formado en una universidad pública de la Región, estoy muy orgulloso de ello y me encantaría que en el futuro eso pudiera retornar al universitario murciano.
«El crimen de sodomía no incluía solo relaciones entre hombres, también podía afectar a un hombre y una mujer»
¿Qué va a investigar en Florencia?
Mi formación previa viene de estudiar la represión de la sexualidad en el siglo XVIII. En realidad, en toda la Edad Moderna, pero me centré en ese siglo, porque es un momento de gran cambio social: aparecen sistemas como la policía contemporánea, conceptos como el consentimiento sexual y también un resquicio de antipunitivismo. Ahora planteo ampliar ese campo de visión al Mediterráneo como espacio de movilidad continua. Tenemos que ser conscientes de que en el Mediterráneo no solo se mueven las personas, sino también las ideas. Me interesa entender cómo circulaban entre la monarquía española e Italia.
Muchas de las personas que estudia aparecen en los archivos porque fueron perseguidas o juzgadas. ¿Cómo consigue reconstruir cómo eran realmente sus vidas cuando quienes dejaron constancia de ellas eran muchas veces sus perseguidores?
Es una labor muy difícil porque los procesos judiciales están muy mediatizados. Hay una intención de perseguir a estas personas, así que ya de base vas a tener una imagen negativa. Yo trabajo especialmente el crimen de sodomía y ahí nos encontramos un perfil muy variado: hay prácticas consensuadas, violentas… Incluso prácticas entre un hombre y una mujer no encaminadas a la procreación. Por eso tenemos que acudir a otras fuentes, como las cartas. Si encontramos epistolarios, podemos rastrear lo que pensaban y lo que comentaban a sus allegados. Ahí podemos escarbar en una historia más emocional. No diría más real, porque todo documento está mediatizado, pero sí un poco más humana.
Hoy hablamos de homosexuales, personas trans o identidades que entonces ni siquiera se nombraban así. ¿Corremos el riesgo de mirar a quienes vivieron hace trescientos años con las etiquetas actuales?
Esta pregunta me encanta, porque es uno de los temas en los que más hincapié hago cuando hacemos divulgación. No hablar en términos contemporáneos no significa negar las experiencias de esas personas. Significa ser conscientes de que cada término tiene su propia historia. «Homosexual» y, posteriormente, «heterosexual» son términos médicos que surgen en el siglo XIX y que hoy tienen unas connotaciones identitarias que seguramente las personas de hace tres siglos no comprendían. Ser homosexual no es una práctica sexual, tiene que ver también con una identidad individual y colectiva. Con la cuestión trans sabemos que existen estas experiencias. Hay casos de personas que hicieron una transición de género, pero creo que no se pueden entender tal como entendemos las identidades trans contemporáneas. Quizás hay términos de la época que nos sirven mejor para reflexionar sobre esa construcción histórica.
También ha estudiado cómo se utilizaban las acusaciones relacionadas con la sexualidad. ¿Se perseguía igual al pobre que al rico?
No, nunca jamás. Una de mis primeras investigaciones fue sobre el uso de estas acusaciones como arma social y política contra enemigos. En las pequeñas oligarquías o élites de poder fue bastante habitual utilizar este recurso para acabar con un enemigo político. Además, la persecución de las élites era bajísima. Rafael Carrasco, un historiador francés, hablaba de un 5,6% para la nobleza. Y en el caso de los clérigos, muchas veces ni siquiera se les procesaba, porque tienen sus propios tribunales.
«Hace tres siglos existían experiencias de transición de género, pero no podemos entenderlas como las identidades trans de hoy»
¿Qué tenía que hacer (o dejar de hacer) alguien en los siglos XVII o XVIII para que no lo consideraran «lo suficientemente hombre»?
Al final, como casi siempre pasa, uno construye su identidad en torno a lo que no quiere ser. Aquí lo vemos muy claro con la feminidad como contraparte absoluta. Las prácticas sexuales que se condenan son aquellas que, en cierto punto, hacen que un hombre se comporte como una mujer. Dentro de la masculinidad también hay modelos distintos: uno más intelectual o cortesano; otro más marcial, más belicoso… Y esas masculinidades están en conflicto. En el siglo XVIII, por ejemplo, la moda francesa se utilizó para criticar el afeminamiento de ciertos hombres de la élite y de quienes querían parecerse a ella. La moda del petimetre fue muy criticada. Incluso se chapurreaba el francés para parecer más sofisticado. Todo eso se contraponía a una masculinidad más tradicional, más castiza.
Acaba de publicar Heridas por la historia. ¿Qué nos vamos a encontrar cuando lo abramos?
Heridas por la historia es fruto de un proyecto que hice en Roma y pretende llevar la investigación que varios autores (Lidia García, Patricia González Gutiérrez, Mikel Herrán, Mónica Morado y Tommaso Scaramella) y yo hacemos sobre la sexualidad, desde Roma hasta prácticamente el siglo XX, a un plano de divulgación. La idea es que el lector o la lectora se encuentre con un libro que sea casi como una guía de viaje. Yo lo planteo como un recorrido por la sexualidad, no solo en el tiempo, sino también territorialmente, porque compara España e Italia a través de su historia. Es un libro coral, editado por Catarata, que viene de mi proyecto en la capital italiana. Empezamos en el Imperio romano y terminamos en el siglo XX. Se habla desde la relación de Adriano con Antínoo hasta Raffaella Carrà. Hay de todo un poco, digamos que es como una «caja de surtido Cuétara» de la historia de la sexualidad. Y no hablamos solo del acto, sino también de la identidad. La música, la literatura o el arte nos ayudan a entender cómo cada sociedad ha comprendido el deseo y la sexualidad.
Aun sabiendo todas las crueldades que se han hecho en la historia, me gusta pensar que hacia donde iremos será mejor
Después de todo lo que ha descubierto sobre cómo amaban, deseaban y vivían nuestros antepasados, ¿cuál es la gran pregunta que todavía le gustaría responder?
Es complicado, porque me interesan tantas cosas diferentes que muchas veces no me concentro solo en una pregunta. Pero siempre intento relacionar mis investigaciones, aunque sean históricas, con el presente. Creo que estamos en un momento en el que, aunque también está habiendo ciertos retrocesos sociales y legales, nos preguntamos cuál será el futuro de las identidades, no solo de género, sino también de las orientaciones sexuales. Estamos en un momento de transición de modelo y no sabemos hacia dónde vamos. Yo intento ser optimista. Aun sabiendo todas las crueldades que se han hecho en la historia en nombre de la religión, la política o la ciencia, me gusta pensar que hacia donde iremos será mejor. Como decía el poeta griego Cavafis, «en la sociedad más perfecta» ahí nos encontraremos. Y veremos cómo se va desarrollando toda esta explosión que estamos viviendo, que siempre ha existido, pero a la que por primera vez le estamos poniendo nombre.
Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo
La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen
El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.
Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.
Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.
Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.
Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.

