El maestro confitero murciano que inventó los M&M 30 años antes: la historia olvidada de Antonio Yepes

Una patente registrada en 1924, una receta con cacahuete tostado y un obrador de Mazarrón colocan a este pastelero por delante de uno de los dulces más famosos del mundo

Había una vez, frente al cuartel de la Guardia Civil de Mazarrón, una fábrica de dulces que olía a caramelo, a canela y a cacahuete tostado. Dentro, un hombre que había cambiado los libros de la universidad por el obrador familiar removía azúcar y glucosa hasta dar con una fórmula que, sin saberlo, le convertiría en pionero mundial de uno de los dulces más populares del siglo XX. Su nombre era Antonio Yepes Albaladejo, y la historia le debe un reconocimiento que todavía está pendiente.

De Canteras a Mazarrón, con parada en Fuente Álamo

Antonio nació en 1885 en Canteras, pedanía de Cartagena, en el seno de una familia que ya llevaba dos generaciones dedicadas al arte de la repostería. La vocación, por tanto, le venía de serie. Comenzó estudios universitarios, pero el negocio familiar acabó llamándole con más fuerza que las aulas, y Antonio no dudó en responder a esa llamada.

Se casó con Ana María Roca en Fuente Álamo, donde la pareja echó raíces y tuvo a sus cuatro hijos. Pero el espíritu inquieto de Antonio, ese que no se conformaba con repetir lo que otros ya habían hecho, le empujó a buscar nuevos horizontes. Y los encontró en Mazarrón.

Un mostrador con sábanas blancas y mucha ambición

La Pastelería Yepes no nació grande. Empezó, como tantos negocios que luego se convierten en leyenda, desde la más absoluta modestia: unos mostradores de madera cubiertos con sábanas blancas. Lo que sí tuvo desde el primer día fue un emplazamiento inmejorable, uno de los mejores enclaves comerciales de la villa. Antonio sabía que la ubicación era tan importante como el producto.

Pronto alquiló una gran casa frente al cuartel de la Guardia Civil para instalar su obrador, y desde allí la empresa no paró de crecer hasta convertirse en una importante fábrica de dulces con una oferta amplísima que llegó a tener demanda a nivel nacional. Entre sus especialidades figuraba una conserva de membrillo envasada en cajas de kilo que se ganó el favor del público de la época.

Para dar aún más empaque a su negocio, Antonio creó dos marcas propias. La primera, El Kaiser, lucía el busto de un soldado con uniforme de inspiración austrohúngara. La segunda llevaba como imagen un león sosteniendo una bandera. Dos sellos con personalidad para un confitero que, desde el sur de la Comunidad, miraba al mundo con ambición.

La fórmula que cambió la historia del dulce

Pero el gran momento de Antonio Yepes llegaría en 1924. Ese año, este maestro confitero de Mazarrón obtuvo una patente por «un producto industrial que consiste en un nuevo caramelo a base de cacahuet». La fórmula era tan sencilla como genial: azúcar, glucosa, cacahuete tostado, canela y esencia de limón o vainilla, todo mezclado y llevado al punto exacto de caramelo.

Lo que quizás Antonio no llegó a imaginar es la dimensión histórica de aquel invento. Según recogen Caballero y Santos (2019), aquel caramelo fue el primero elaborado con cacahuete en España, y lo que es aún más llamativo: se adelantó treinta años a los considerados primeros caramelos de cacahuete a nivel mundial, los famosos M&M, que no llegarían al mercado hasta mediados del siglo XX.

Dicho de otra manera: mientras el mundo entero celebra a los M&M como un hito de la confitería, un murciano ya había resuelto esa ecuación tres décadas antes, en un obrador frente al cuartel de la Guardia Civil de Mazarrón.

Un hombre de cultura más allá del azúcar

Antonio Yepes no era solo un hombre de negocios. Detrás del confitero había una persona de profunda sensibilidad cultural, gran aficionado al teatro, la música clásica, la poesía y la zarzuela. Un perfil que, lejos de sorprender, encaja perfectamente con el de alguien capaz de convertir una mezcla de ingredientes humildes en algo con verdadera vocación de perdurar.

Murió en 1940, con 55 años, dejando atrás una saga familiar, una fábrica, dos marcas y una patente que la historia de la confitería española todavía no le ha reconocido del todo. Quizás ya va siendo hora.

 

Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo

La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen

El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.

Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.

Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.

Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.

Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.