Estudiar fuera de Mazarrón: el esfuerzo económico de las familias para que sus hijos puedan ir a la universidad

Alquiler, comida, transporte hasta Murcia o Cartagena, autobús, tranvía y gastos del día a día se suman a la matrícula y convierten cada curso universitario en un importante desembolso para los hogares

Para muchas familias de Mazarrón, que un hijo pueda estudiar una carrera universitaria fuera del municipio supone mucho más que pagar una matrícula.

Cuando la titulación elegida no se encuentra en Mazarrón, comienza una segunda cuenta que se prolonga durante todo el curso: cómo llegar hasta Murcia o Cartagena, dónde vivir, qué comer y cuánto cuesta mantenerse durante los meses de estudio.

La situación obliga a muchas familias a asumir un esfuerzo económico importante para que sus hijos puedan continuar con su formación. Y es que estudiar en una ciudad diferente al domicilio familiar multiplica los gastos que tendría un estudiante que pudiera acudir cada día a una universidad cercana.

El coste empieza antes de llegar a la universidad

En el caso de los estudiantes de Mazarrón que se desplazan a Murcia, Cartagena u otras ciudades de España, el primer gasto aparece incluso antes de comenzar las clases.

Si el estudiante vive durante la semana en la ciudad donde cursa sus estudios, muchas familias tienen que afrontar también los desplazamientos entre Mazarrón y la ciudad universitaria, especialmente los viajes de ida y vuelta para pasar los fines de semana en casa.

A esto se suma el transporte necesario para moverse dentro de la propia ciudad. En Murcia, por ejemplo, el estudiante puede necesitar combinar autobús, tranvía u otros medios de transporte para desplazarse entre su vivienda y la universidad.

Son pequeños gastos diarios que, acumulados durante varios meses, terminan teniendo un peso considerable en el presupuesto familiar.

Alquiler, el gran salto para muchas familias

Pero si hay una partida que puede cambiar por completo el coste de estudiar fuera, esa es el alojamiento.

Una habitación en un piso compartido o una residencia universitaria se convierte en un gasto fijo que las familias tienen que afrontar durante todo el curso.

Y no se trata únicamente del alquiler.

A la vivienda hay que añadir luz, agua, internet, alimentación, productos de higiene y otros gastos cotidianos que normalmente quedan integrados en el presupuesto familiar cuando el estudiante vive en casa.

Para una familia de Mazarrón, enviar a un hijo a estudiar fuera puede significar, por tanto, mantener durante meses un segundo lugar de residencia.

La universidad es solo una parte de la factura

El coste de la matrícula representa únicamente una parte de lo que supone un curso universitario.

Según los datos recogidos en el informe que sirve de base para esta información, un curso de 60 créditos en una universidad pública española ronda los 929 euros, aunque la cifra puede ser considerablemente superior en las universidades privadas.

Ida y vuelta a casa: otro gasto que se acumula

Para muchos estudiantes, volver a Mazarrón cada fin de semana o cada cierto tiempo forma parte de la rutina durante el curso.

Cada viaje supone tiempo y dinero. Y aunque el coste de un desplazamiento pueda parecer reducido de manera individual, la suma de todos los viajes realizados durante varios meses puede convertirse en otra partida relevante.

A ello se añaden los desplazamientos extraordinarios: volver a casa durante puentes, vacaciones, periodos de exámenes o cualquier circunstancia familiar.

También hay que vivir

Y después están todos aquellos gastos que no aparecen en la matrícula ni en el contrato de alquiler.

Comer fuera de casa, hacer la compra, material universitario, fotocopias, ropa, teléfono móvil, actividades sociales o simplemente disponer de algo de dinero para el día a día forman parte también de la experiencia universitaria.

Por eso, el coste real de estudiar fuera de Mazarrón no se limita a pagar una carrera. Para muchas familias, supone asumir durante varios años una suma mensual destinada a mantener al estudiante en otra ciudad.

Una factura que cada vez pesa más

El incremento de estos gastos está llevando a más hogares a buscar fórmulas de financiación para afrontar los estudios universitarios. Según el análisis de Asufin recogido en la información de partida, los préstamos destinados a gastos relacionados con la universidad se han multiplicado en la última década y representan ya una parte relevante del crédito al consumo.

Algunas entidades financieras ofrecen préstamos específicos para cubrir matrícula, alojamiento, manutención o transporte, aunque recurrir a financiación supone asumir posteriormente el coste de devolver ese dinero más los intereses correspondientes.

Para las familias de Mazarrón, el debate va más allá de la matrícula: la posibilidad de que un hijo pueda estudiar aquello que quiere puede depender también de la capacidad económica de la familia para mantenerlo durante años fuera de casa.

Porque cuando la universidad está a decenas de kilómetros del domicilio familiar, estudiar una carrera significa también pagar por vivir, desplazarse y comer lejos de Mazarrón.

 

Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo

La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen

El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.

Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.

Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.

Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.

Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.