Esteban Bernal: cuando el paisaje se convierte en memoria
«Toda obra de arte es al mismo tiempo concreta y abstracta. Es concreta porque su contenido pertenece al mundo de la naturaleza y de la vida; y es abstracta porque su forma es el resultado de la distanciación mental del mundo concreto»
Lionello Venturi
Es indispensable –aunque, casi podría atreverme a señalarlo como una exigencia consustancial– en lo que a un producto, a una obra artística, se refiere, que plantee, que nos plantee y nos ofrezca, un vínculo reconocible, un nexo, entre el artista y los aspectos más significativos que han tenido lugar en su vida y que pueden ser considerados hitos relevantes en su trayectoria vital y artística y, por tanto, detonantes en la realización y la creación de ese objeto que se nos ofrece, para que podamos compartirlo; una conexión, un código de reconocimiento, que no tiene por menos que servir para reforzar esos vínculos entre la obra de arte y el espectador.
Castillete azul, una obra de cierto tono expresionista o, mejor, de fuerte expresividad, sugerida por unos determinantes trazos que no renuncian –todo lo contrario, la apuesta por establecer una alusión a un lugar y motivo identificable es clara– a las referencias figurativas. Ni al juego de superponer texturas en el lienzo o el pliego, para lograr esos efectos espaciales que sugieren perspectivas y distancias, en una atmósfera de misterio muy en consonancia con lo que tiene de arcano el mundo de la mina. Austeridad cromática, trazos, texturas que, simultáneamente, marcan el rigor estructural de la composición. Un cuadro, perteneciente a una serie, a una temática mantenida a lo largo de los años, elegido en esta ocasión por lo que a mí me sugiere de la permanencia, en la obra de Esteban Bernal Aguirre, de uno de los procedimientos favoritos que utiliza para expresarse: los proyectos escenográficos –su primera escenografía para el Festival Internacional del Cante de las Minas la realizó en 1985–. Pero este Castillete azul bien podría ser un símbolo que, de alguna forma, fuese también un guiño a otro de sus menesteres, a otro procedimiento en el que el pintor incursiona a menudo: la escultura.
El paisaje minero y, en concreto, la presencia del castillete en sus óleos y acrílicos, es un tema nada inusual en la trayectoria del pintor unionense, que ya expuso en 2012, en Madrid, en el espacio expositivo de la Fundación CajaMurcia de la calle Cedaceros, una muestra que incluía estos motivos temáticos recogidos de los alrededores de la localidad de La Unión y de La Sierra Minera, emblemas que se harán imprescindibles en su producción plástica. Este Castillete azul se expuso en la exposición De la Mina y el Mar celebrada en Casas Consistoriales de Mazarrón en 2022; la muestra supuso un elogio de las sierras mineras de La Unión y Mazarrón, y del paisaje marino de la costa que se extiende desde Cabo de Palos hasta Cabo Cope. Castilletes, elementos determinantes para la extracción del mineral; y los faros costeros, tema aportado por Esteban Bernal en aquellas Visiones de Murcia que se expusieron en 1992 en el pabellón murciano de la Expo. De la Mina y el Mar, una añoranza de su padre, ingeniero técnico de minas, y de sus veraneos mazarroneros, al pie del Cabezo del Faro; de ahí los dos motivos temáticos con que se articuló la muestra presentada en Mazarrón. Temas –en especial aquel con el que de forma permanente nos marca e indica la pertenencia a un ámbito territorial concreto y definido– que han seguido siendo habituales en su recorrido como artista plástico.
Castillete Azul, un acrílico que, como otras creaciones de Esteban Bernal: Diálogo, Mina Iberia, Silueta o Cabezo Rajao… por citar algunos cuadros con idéntico motivo como protagonista, señala los profundos vínculos del pintor con su tierra y la huella que ha ido dejando en su pintura este hito visual ineludible e inolvidable; esa marca en el paisaje que es el castillete minero, un resto de arqueología industrial, indispensable para comprender la explotación de las minas, una actividad tan determinante en las sierras de la costa murciana y, sobre todo, en el alma de La Unión y sus gentes. Porque, como ya señalara José Ballester, «Nada en el mundo, ni los hombres, ni las cosas, pueden hallar interpretación cabal sin su paisaje».
Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo
La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen
El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.
Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.
Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.
Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.
Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.

