La pesca murciana se desangra: La flota de arrastre se reduce a 17 barcos tras perder cinco embarcaciones en dos años
Los pescadores reclaman más días de faena y denuncian una burocracia que consideran asfixiante
La imagen se repite desde comienzos de año en los puertos de la Región de Murcia: embarcaciones amarradas definitivamente, armadores que abandonan la actividad y una flota que se reduce a un ritmo que preocupa al sector. Detrás de cada barco que desaparece hay una combinación de restricciones, costes crecientes, burocracia y falta de rentabilidad que, según los pescadores, amenaza la continuidad de una actividad histórica en el litoral murciano.
La reducción de la flota de arrastre se ha acelerado en los dos últimos años. Si en la Región de Murcia operaban 22 embarcaciones de esta modalidad, actualmente quedan 17. Durante 2025 desaparecieron dos barcos —uno en Cartagena y otro en Mazarrón—, mientras que en lo que va de 2026 se han perdido otras tres embarcaciones, todas ellas en Cartagena. «Los armadores se han cansado ya de tanta burocracia, no pueden salir a la mar y muchos han terminado malvendiendo o amarrando sus embarcaciones», lamenta el presidente de la Federación Murciana de Cofradías de Pescadores y patrón mayor en Cartagena, Bartolomé Navarro.
La pérdida de embarcaciones coincide con un contexto marcado por las limitaciones impuestas a la pesca mediterránea. La principal reclamación del sector sigue siendo el aumento de los días de actividad permitidos. Actualmente, la flota dispone de 140 jornadas anuales de pesca, una cifra que consideran insuficiente para garantizar la viabilidad económica de las empresas.
«¿Qué empresa puede vivir trabajando 140 días al año?», se pregunta Navarro. El dirigente pesquero sostiene que los datos científicos actuales respaldan una revisión de las restricciones. Según explica, los informes sobre el estado de los caladeros presentan resultados favorables y las capturas han aumentado respecto al año anterior. «Estamos pescando casi un 20% más que el año pasado. Ya no hay excusas para seguir reduciendo días. Lo que toca es empezar a abrir la mano poco a poco», señala.
Por ello, las cofradías han trasladado al nuevo consejero de Pesca, Joaquín Buendía, la necesidad de defender ante Madrid y Bruselas un incremento de las jornadas autorizadas. El objetivo inmediato pasa por alcanzar entre 160 y 165 días de actividad anual, una cifra que consideran asumible antes de aspirar a recuperar las 180 jornadas que históricamente han reivindicado.
Las críticas del sector no se limitan a las restricciones pesqueras. La creciente carga administrativa se ha convertido en otro de los principales focos de malestar. Los pescadores denuncian especialmente la implantación de nuevas herramientas digitales y la obligación de cumplimentar documentación electrónica antes de cada salida al mar.
Navarro describe el sistema actual como una carga añadida para patrones y tripulaciones. «Un patrón tiene que dedicar media hora antes de salir a rellenar documentos y comunicar información que después vuelve a remitir cuando regresa. Cada vez hay más burocracia y más obligaciones», lamenta.
A ello se suma el coste económico de la adaptación tecnológica. Los armadores deben adquirir ordenadores, antenas y otros equipos necesarios para cumplir con la normativa europea sin que existan ayudas específicas suficientes para afrontar esas inversiones.
El relevo generacional constituye otro de los desafíos que amenazan el futuro del sector. Aunque existe interés por parte de algunos jóvenes, las limitaciones administrativas y los condicionantes vinculados a los históricos de pesca dificultan el acceso a la actividad. «Hay chavales que quieren comprar barcos, pero cuando intentan hacerlo descubren que no pueden acceder a determinadas pesquerías porque la embarcación no tiene el historial requerido. Así es muy difícil atraer a nuevos profesionales», explica.
La preocupación va más allá de la economía de los puertos. Los representantes pesqueros advierten de que una desaparición progresiva de la flota tendría consecuencias directas sobre el abastecimiento de especies emblemáticas del Mediterráneo.
Navarro defiende que el arrastre continúa siendo imprescindible para garantizar la llegada al mercado de productos como la gamba roja, la gamba blanca o buena parte de las capturas de pescadilla. «Si desaparece el arrastre, muchas de esas especies dejarán de estar disponibles en los volúmenes actuales», asegura.
Mientras continúan las negociaciones con las administraciones y la Unión Europea, los pescadores observan con preocupación cómo la flota sigue reduciéndose. Cada barco que abandona la actividad representa un síntoma más de una crisis que el sector considera estructural y que amenaza con transformar definitivamente el mapa pesquero de la Región de Murcia.
Las ayudas por las paradas no alcanzan
Las ayudas por las paradas temporales constituyen otro de los frentes abiertos para el sector. La reciente Conferencia Sectorial de Pesca aprobó el reparto de 5,6 millones de euros de fondos estatales destinados a compensar los periodos de inactividad obligatoria en los caladeros del Mediterráneo y del golfo de Cádiz durante 2026. De esa cantidad, la Región de Murcia recibirá 344.473 euros, una cifra que forma parte de la financiación nacional necesaria para completar la convocatoria autonómica de 1,3 millones de euros destinada a las flotas de arrastre, cerco y palangre, que en un 70% procede de fondos europeos.
Sin embargo, desde las cofradías consideran insuficiente el sistema de compensaciones. Según Navarro, la flota permanecerá parada cerca de tres meses y medio este año entre las restricciones de enero y las previstas para octubre. «Nos tienen casi tres meses y medio sin trabajar y solo nos compensan 52 días. Nos deberían pagar todos los días que nos obligan a estar amarrados», sostiene, el presidente de las cofradías pesqueras, que entiende que el Estado debería aumentar su porcentaje en estas ayudas.
Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo
La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen
El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.
Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.
Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.
Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.
Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.

