El detenido por el doble crimen de Mazarrón llevó a la Guardia Civil hasta los cuerpos

Los cadáveres de los ciudadanos ecuatorianos estaban escondidos en una casa okupa de Camposol

Los agentes a cargo de la investigación sobre los dos cadáveres hallados en una vivienda de la urbanización mazarronera de Camposol creen que el único detenido, ya en prisión provisional, no actúo solo y dejan la puerta abierta a la implicación de más personas en el crimen, apuntan fuentes cercanas al caso. Las mismas fuentes detallan que se espera que haya más arrestos en breve.

El principal argumento para no descartar esta vía es que las víctimas, los amigos de Mazarrón (aún por confirmar los análisis de ADN), eran dos. Por lo tanto, en una hipotética pugna entre ellos y el detenido, cuenta con mayoría. Otro de los argumentos que dotan de peso esta teoría, es que a la hora de esconder los cuerpos es más sencillo hacerlo si participa más de un individuo.

Según ha podido conocer este periódico, la casa en la que los cuerpos fueron encontrados es una vivienda okupa, situada muy cerca de la morada de las víctimas, José Patricio Chango Heredia, de 43 años, y Edwin Guillermo Cambal Chicaiza, de 32, en la citada urbanización de la localidad costera, un lugar característico por poseer una fuerte comunidad inglesa, en su mayoría, pero también con un gran número de ciudadanos alemanes y holandeses.

Este diario contactó con el primo de uno de los desaparecidos, que confirmó que la Guardia Civil le informó de que habían sido hallados dos cuerpos. «No sabemos si son ellos», afirmó, para añadir que ya están en poder de los agentes las muestras de familiares de sangre de los desaparecidos, para cotejarlas con los restos. Este hombre contó que el hallazgo de los cuerpos le sorprendió en Barcelona, donde se había desplazado por ocio, y que, al conocer la noticia, emprendió el regreso a la Región.

Un martes de abril

A los varones se les perdió la pista hace cuatro meses y medio. Se esfumaron el mismo día: un martes de abril, después de su jornada de trabajo. El hallazgo de los restos se habría producido después de la detención del sospechoso, debido a que fue él quien condujo a la Guardia Civil hasta la vivienda de Camposol. El sospechoso estuvo presente en el despliegue que se saldó con el descubrimiento, en una especie de sótano, de los restos mortales.

El abogado Eloy Ferrández sigue en contacto permanente con las familias y espera poder personarse en unos días en la causa. El letrado recuerda que las actuaciones han sido declaradas secretas, por lo que apela a la cautela.

Los cuerpos sin vida fueron encontrados en avanzado estado de descomposición y estarían ocultos en una especie de escondrijo de la vivienda de la urbanización Camposol en la que los descubrieron.

El abogado afirmó que el encuentro del sospechoso y los ciudadanos ecuatorianos habría sido «circunstancial», aunque habrá que esperar al avance de la investigación para confirmarlo.

A su vez, la autopsia determinará, primero, si los cuerpos pertenecen a los amigos desaparecidos, como apuntan los indicios; y, en segundo lugar, la causa de la muerte. En la primera inspección ocular es difícil de ver, debido a la descomposición, aunque, si los cuerpos presentan, por ejemplo, algún tipo de herida realizada con arma blanca o de fuego, se descubrirá en el examen en el Instituto de Medicina Legal.

También se ha de establecer cuándo perecieron, aunque, por el estado de los restos, la primera inspección ocular ya confirmó a los profesionales que ambas personas llevarían meses sin vida.