Villa García: una villa de campo de principios del Siglo XX en Mazarrón

Entre finales del siglo XIX e inicios del XX las familias burguesas levantan llamativas residencias de verano, Villa García es un claro ejemplo de este tipo de edificación

 

Orientada hacia el mar Mediterráneo y sobre una loma de escasos metros de altitud, Villa García, como su nombre indica, es una villa rural construida a inicios del siglo XX en el paraje de Calaleño (Mazarrón) por Pedro García Caparrós, quien compra la finca a su anterior dueño José Muñoz Carvajal en el año 1908. Desconociendo el año exacto del comienzo y finalización de las obras, podemos deducir que ya existía en 1929 gracias a lo que parece ser la fecha de una restauración en un muro de contención del paseo principal. Estilísticamente la casa es ecléctica con predominancia del estilo neoclásico, destacando entre los elementos decorativos las formas clásicas y los motivos vegetales. Este estilo se pone de moda entre las clases adineradas de la época y en la arquitectura civil, siendo Villa García única en su tipología entre las construcciones conservadas en la zona.

La entrada principal a la finca contaba con una entrada de dos puertas, una para vehículos (carros, automóviles) y otra para peatones, ambas de madera y hierro (según los mayores de la zona) y en la actualidad desaparecidas por el expolio al cual ha sido sometida. Tras esta transcurría un paseo de poco más de cien metros hasta la puerta de edificio principal, todo ello ubicado sobre una pequeña loma amesetada y delimitada por dos muros de contención. Ambos laterales del paseo estaban ajardinados, que si bien con la escasez de lluvias, las altas temperaturas y aridez del terreno de la zona no podrían mantener la vegetación, eran regados por el complejo sistema de riego que recorre la finca.

La puerta principal de la casa se halla presidida por tres escalones, uno de ellos restaurado en cemento por los últimos moradores del recinto, encontrándose restos del original en la pendiente derecha de la loma. En el entablamento de la puerta, dentro de un ornamental letrero aparece el nombre de Villa García en relieve y aparentemente con restos de pintura roja. La puerta de madera y sobria decoración, se encuentra flanqueada a ambos lados por ventanas en cuyo dintel aparecen motivos vegetales y en cuya parte inferior se encuentran protegidas por balaustradas construidas en cemento armado, creando huecos de forma trilobulada que recuerdan al neoclásico. Ambos laterales del inmueble poseen ventanas, presentando la más cercana de cada lateral a la fachada frontal una reforma posterior al diseño original de la casa, conservándose en la zona del huerto trasero lo que parece restos de un dintel decorado con «alas». La del lateral izquierdo se halla en peor estado que la del derecho, que por suerte mantiene incluso decoración en la madera. El resto de ventanas, dos en el lateral izquierdo y una en el derecho, son cuadradas y austeras y se encuentran en pésimo estado. En la parte central de la casa existe un patio con una puerta ubicada en la fachada izquierda, en él se localizan lo que parecen dos hornos de cocina, una caballeriza, y una posible despensa o cocina privada para el servicio de la casa, que viviría al otro lado del patio, en la parte trasera del inmueble.

En su interior cuenta con un pasillo central con cuatro habitaciones principales de las cuales la primera puerta a la derecha tras entrar en la casa, conserva los restos de una alacena empotrada de aparente estilo alfonsino y pintada de azul con posterioridad. También, en dicha habitación se conservan parte de los dibujos del techo que decoraban la zona de la lámpara y la delimitación del techo.

Tras cruzar una puerta con cristaleras que se halla al final del pasillo se encuentra la cocina desde la que se accede a otra habitación, a un cuarto de baño y lo que parece una despensa. Aparentemente las puertas no poseen decoración a excepción de una hallada en el exterior de la casa y descontextualizada, cercana a restos de escombros que podrían ser restos retirados en una reforma de la casa.

El tejado a cuatro aguas se apoya sobre un esqueleto formado por vigas de madera que se apoyan e integran en la parte superior de las paredes de la casa, siendo cubierto por tejas (las actuales más modernas que las de la casa primitiva) y coronado con dos esferas como remates decorativos, la más cercana a la fachada principal dotada de una protuberancia al parecer de madera.

Si bien no se trata de un inmueble con grandes lujos como Villa Calamari, Villa María o Villa Pilar por citar algunos ejemplos del campo de Cartagena, sí que es uno de los pocos ejemplos de villas de campo de este tipo que se conservan a nivel local. Además su ubicación, su vinculación a la nueva élite social y a la industria minero-metalúrgica la convierten en un elemento digno de conservar.

Si bien la casa goza de un valor histórico por ser propiedad de Pedro García Caparrós y de una belleza singular por hallarse a escasos metros del mar en un paraje casi virgen, el sistema de abastecimiento de aguas es igualmente de gran interés cultural. A diferencia de otros sistemas más comunes, nos encontramos ante una galería con lumbreras, también conocidas como qanats, siendo este sistema escaso si los comparamos con otros sistemas de captación de aguas, a pesar de que este municipio aun cuenta con varios ejemplos (Finca de Coquela, Majada, Morata, Rambla de las Moreras y en Rambla de Pastrana).

 

 FAMILIA GARCÍA GONZÁLEZ

Pedro García Caparrós, natural de Vera (Almería) y casado con Francisca González Orozco también de Vera, fue gerente de la Metalúrgica Santa Elisa desde 1885 hasta probablemente su cierre en 1927. Gracias a su cargo empresarial accedería a la alta sociedad mazarronera de finales del siglo XIX e inicios del XX, siendo concejal (alcalde de Puerto de Mazarrón) intermitentemente desde 1891 hasta 1921 como se aprecia en las actas capitulares. Llegaría a la alcaldía en 1893, año en el que tuvo lugar el fatídico accidente de la mina Impensada, que costaría la vida a veintiocho personas.

Entre otras cosas, fue el encargado de solicitar la creación de un nuevo puerto en la ladera este del Cabezo del Faro en nombre de la Compañía Metalúrgica que, además del uso que esta le daría, podía ser usado por los habitantes de Puerto de Mazarrón. También bajo su gerencia la Metalúrgica restauró las vías de comunicación, alumbró un manantial en Las Balsicas y condujo las aguas hasta dos fuentes en el centro de Puerto de Mazarrón. En el año 1900, junto a Emilio Bahlsen y a Federico Neuman crearon una escuela nocturna que en 1907 pasa a ser diurna.

En 1904 presidió la primera junta directiva de la Asociación Unión Industrial de Mazarrón. 

Estas acciones hicieron de Pedro García uno de los hombres más influyentes de Mazarrón durante su vida en este municipio.

Francisco de Paula García González, hijo de Pedro García, contrajo matrimonio con María de los Ángeles Gómez Vivancos, hija de Ignacio Gómez y María de la Visitación Vivancos, el 7 de Mayo de 1904, uniéndose así dos familias de rica economía y alta clase. Como dato, añadir que Francisco procedió a la explotación de la mina Estigia del conjunto de minas de La Calera en las cercanías de Isla Plana entre otras, manteniéndose así dentro de la industria minero-metalúrgica. Otro de los hijos, Antonio García González, se casó el 12 de julio de 1905 con María del Carmen Hummer Sevilla, hija de Juan Hummer Kutting y María Sevilla Aguiar.

Según los datos recopilados, tanto Francisco de Paula como Antonio morirían sin descendencia, vendiéndose Villa García a principios de la década de los sesenta.

 

Fuente: FRANCISCO JAVIER BLAYA RAJA (regmurcia.com)