Los volcanes de Cartagena

La comarca del Campo de Cartagena esconde uno de los patrimonios geológicos más fascinantes y desconocidos del sureste peninsular: su pasado volcánico. Aunque hoy vemos relieves erosionados y cabezos redondeados, toda la zona fue escenario de una intensa actividad magmática que se desarrolló principalmente durante el Mioceno superior y el Plioceno-Cuaternario (entre hace unos siete millones de años y solo un millón de años). De hecho, los focos del oeste cartagenero albergan algunas de las manifestaciones volcánicas más recientes de toda la Península Ibérica.

Este vulcanismo se divide fundamentalmente en dos grandes zonas y tipologías que definen el paisaje costero e interior de la comarca:

  1. El vulcanismo del interior y las zonas habitadas

Alrededor de la propia ciudad de Cartagena y hacia el interior de la llanura nos encontramos con pitones y domos volcánicos de gran importancia histórica y ecológica:

  • El Carmolí: Situado junto al Mar Menor, es uno de los volcanes más emblemáticos. Este cono erosionado del Mioceno (compuesto de andesitas) destaca con fuerza en la llanura litoral. En sus laderas se aprecian perfectamente las disyunciones columnares (formas prismáticas que adopta la lava al enfriarse lentamente) y bloques de malpaís.
  • Los Cabezos industriales (Beaza, Fraila y Ventura): Custodiando el actual Polígono Industrial de Cartagena, estos cabezos son restos de antiguos aparatos volcánicos. Su interés no es solo geológico, sino arqueológico: las andesitas extraídas del Cabezo Beaza fueron muy utilizadas por los romanos para levantar monumentos en la antigua Carthago Nova, como el Anfiteatro o la célebre Torre Ciega.
  • Cabezo Negro de Tallante y el Pico Cebolla: Situados al oeste del municipio, pertenecen al vulcanismo pliocuaternario más reciente y están compuestos por basaltos alcalinos. Además de su alto interés geológico por albergar xenolitos (fragmentos de roca del manto terrestre que la lava arrastró en su ascenso), el Cabezo Negro destaca por ser el hogar botánico del garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus), una especie endémica críticamente amenazada que se beneficia de la particular composición de estos suelos.
  • El Cabezo de la Viuda: Un pequeño relieve basáltico ubicado muy cerca de la pedanía de La Media Legua, justo al norte de la Falla de Cartagena-La Unión. Es un magnífico ejemplo de colada basáltica y está catalogado como Lugar de Interés Geológico (LIG).
  1. Los volcanes del Mar Menor y el litoral

El paisaje insular de la zona está íntimamente ligado a las erupciones submarinas que posteriormente quedaron al descubierto o parcialmente semisumergidas:

  • Las islas del Mar Menor: Las cinco islas que emergen en el interior de la laguna albúfera (Isla Mayor o del Barón, Perdiguera, del Ciervo, Rondella y del Sujeto) son, en realidad, antiguos conos volcánicos y domos que datan del Mioceno. La Isla del Sujeto es la única que aún conserva de forma sutil un contorno reconocible de su cráter original, mientras que la Isla Mayor presenta la mayor elevación con su cono principal bien definido.
  • Isla Grosa y El Farallón: Ya en el mar Mediterráneo abierto, frente a La Manga, emerge la imponente silueta de Isla Grosa, constituida por andesitas. A su lado, el pequeño islote de El Farallón representa una antigua chimenea o aguja volcánica que resistió la erosión del oleaje.

Tipos de rocas característicos de la zona

La diversidad del magma de Cartagena dio lugar a rocas muy cotizadas a lo largo de la historia por su dureza y propiedades:

Tipo de Roca

Localización Principal

Uso Histórico / Características

Andesitas

Cabezo Beaza, El Carmolí, Isla Grosa

Sillar constructivo romano, monumentos antiguos y pavimentación.

Basaltos Alcalinos

Tallante, Cabezo de la Viuda

Rocas oscuras, ricas en minerales del manto y muy resistentes.

Lamproítas / Verpitas

Zonas limítrofes del Campo de Cartagena

Rocas ultrapotásicas de origen muy profundo y escasas a nivel mundial.

Nota de conservación: Aunque muchos de estos espacios cuentan hoy con figuras de protección medioambiental (como Parques Naturales o Lugares de Importancia Geológica dentro del PGOU de Cartagena), otros sufrieron históricamente una fuerte presión debido a la actividad de canteras, la industrialización o el desarrollo urbanístico en sus laderas (como ocurrió parcialmente en Calnegre o Monte Blanco en La Manga).

Explorar el uso de rocas volcánicas en la Cartagena romana

Conocer más sobre el Garbancillo de Tallante

¿Qué relación tiene el suelo volcánico de Tallante con la supervivencia del garbancillo de Tallante?

La supervivencia del garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus) es uno de los capítulos más fascinantes de la botánica ibérica, y está unida de forma indisoluble al suelo basáltico del oeste de Cartagena.

Esta planta leguminosa se dio por extinguida durante décadas hasta que fue redescubierta de forma milagrosa en el año 2004 en las laderas del Cabezo Negro de Tallante. No fue una casualidad que apareciera allí: el garbancillo es una especie estenoica, lo que significa que tiene unos requerimientos ecológicos extremadamente estrechos y específicos que solo ese rincón volcánico le puede brindar.

La relación directa entre este suelo y la planta se sostiene sobre tres pilares fundamentales:

  1. La química del suelo: Un festín de nutrientes esenciales

A diferencia del resto del Campo de Cartagena, donde predominan los suelos calizos o arcillosos, el vulcanismo pliocuaternario de Tallante dejó un suelo de basaltos alcalinos. Al descomponerse, esta roca negra enriquece la tierra con una combinación química muy particular:

  • Riqueza en bases y micronutrientes: Es un suelo extraordinariamente rico en magnesio, hierro, calcio y potasio, minerales esenciales para el vigor y el metabolismo de esta leguminosa.
  • El pH idóneo: Aunque son rocas volcánicas (que a menudo se asocian erróneamente con la acidez), los basaltos de Tallante dan lugar a suelos de carácter neutro a ligeramente básico (alcalino). El garbancillo necesita exactamente ese rango de pH para que sus raíces puedan absorber los nutrientes de manera óptima; en suelos puramente ácidos o excesivamente calizos, se debilita rápidamente.
  1. Textura, drenaje y la «trampa de calor»

Las propiedades físicas de la roca descompuesta del Cabezo Negro y los cabezos colindantes juegan un papel crucial en el ciclo de vida de la planta:

  • Drenaje excelente frente a la aridez: El suelo de matriz basáltica es poroso y pedregoso. En una zona con lluvias torrenciales esporádicas y largos periodos de sequía, este sustrato permite que el agua penetre rápidamente hacia las capas profundas sin encharcar la raíz (lo que pudriría la planta), pero reteniendo la humedad interna necesaria para que sus largas raíces sobrevivan al verano.
  • Regulación térmica: Las piedras de basalto oscuro absorben la radiación solar durante el día y retienen el calor, liberándolo lentamente durante las noches de invierno. Esto crea un microclima edáfico (en el suelo) ligeramente más cálido que favorece la germinación temprana de las semillas a finales del invierno.
  1. Una alianza invisible bajo tierra (Micorrizas)

Al ser una leguminosa, el garbancillo de Tallante depende críticamente de una relación de simbiosis con bacterias del suelo (como Rhizobium) y hongos formadores de micorrizas para fijar el nitrógeno atmosférico.

Los estudios científicos desarrollados en los planes de recuperación (como el proyecto LIFE+ Garbancillo de Tallante) demostraron que la microbiota y los hongos simbióticos específicos que esta planta necesita para prosperar solo se desarrollan con plenitud en las condiciones físico-químicas de la tierra volcánica local. Si se intenta plantar el garbancillo en un suelo arcilloso o puramente calizo, esa conexión subterránea falla y la planta apenas logra desarrollarse.

El refugio evolutivo: En última instancia, el suelo volcánico de Tallante actuó como un «islote ecológico» o refugio. En una comarca intensamente transformada por la agricultura tradicional y el pastoreo durante siglos, las duras y pedregosas laderas del Cabezo Negro —menos aptas para el cultivo intensivo— resguardaron este suelo original y permitieron que el garbancillo sobreviviera en un reducto minúsculo frente a la extinción.

Si quiere conocer más detalles sobre el rescate de esta joya botánica:

Descubrir los detalles del redescubrimiento en 2004

Ver las medidas de conservación actuales de la planta

¿Cómo se produjo el redescubrimiento del garbancillo de Tallante en 2004 tras darse por extinguido?

El redescubrimiento del garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus) en la primavera de 2004 es una de las anécdotas más novelescas y celebradas de la botánica española reciente. Fue un auténtico milagro de constancia, azar y conocimiento del territorio.

Para entender la magnitud del hallazgo, hay que recordar que la planta solo había sido vista una vez en toda la historia: en 1909, cuando el botánico Francisco de Paula Jiménez Munuera recogió unos ejemplares en las «proximidades de Cartagena». Al no volverse a ver jamás, en el año 2003 fue catalogada oficialmente como especie extinguida en el Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.

Sin embargo, la historia cambió radicalmente apenas unos meses después gracias a un paseo en bicicleta.

El hallazgo: Un paseo en bicicleta por Los Pérez Bajos

El protagonista de esta historia es Sergio Martínez Mendoza, un joven biólogo cartagenero. Años atrás, durante sus estudios de licenciatura, Sergio había tenido que realizar un trabajo florístico obligatorio (de la asignatura de Fanerogamia) precisamente escudriñando la zona entre Tallante y Los Puertos de Santa Bárbara. Aquellas caminatas académicas le despertaron un profundo interés por la flora local y afinaron su ojo botánico.

En mayo de 2004, mientras practicaba cicloturismo por un camino secundario de la comarca —concretamente en el borde del Cordel de Perín, en el paraje de Los Pérez Bajos—, algo llamó su atención al borde de la pista.

UPCT

Vio una planta leguminosa que presentaba unos tallos erguidos con una vellosidad blanca muy densa y unas llamativas flores amarillas. Su intuición de biólogo le dijo que aquello no era una simple mala hierba del camino.

La confirmación del «milagro»

Sergio recogió una pequeña muestra, la guardó cuidadosamente fresca en una bolsa de plástico y se puso a investigar por su cuenta utilizando las claves botánicas de la flora ibérica. Llegó a una conclusión que parecía imposible: los caracteres morfológicos coincidían punto por punto con la descripción que Carlos Pau había hecho en 1910 del extinto Astragalus nitidiflorus.

Para confirmar lo que parecía un sueño, quedó en la zona con el botánico José Antonio López Espinosa y contactó con Pedro Sánchez Gómez (profesor de la Universidad de Murcia y máximo referente de la flora regional).

El encuentro en una gasolinera local lo cambió todo: Sergio les mostró la bolsa con el trozo de planta fresca y el papel donde había escrito a lápiz el nombre de la especie que creía haber redescubierto.

Al desplazarse al lugar exacto del camino, los expertos confirmaron el hallazgo. Las primeras fotografías que se tomaron aquel día eran históricas: las primeras imágenes vivas en casi un siglo de una planta que la ciencia daba por muerta.

De un ejemplar solitario a una población crítica

Aquel primer día de mayo solo se localizó ese individuo solitario al borde del camino. Sin embargo, el hallazgo desencadenó de inmediato una intensa campaña de prospección por los campos circundantes, laderas volcánicas y cultivos abandonados de almendros de Tallante.

Las búsquedas dieron fruto rápidamente:

  • Ese mismo año se localizaron alrededor de 46 ejemplares adultos ocultos en los márgenes de los campos tradicionales.
  • Automáticamente, el Garbancillo pasó de la categoría de «Extinto» a «En Peligro Crítico».
  • El hallazgo demostró que los botánicos históricos habían estado buscando la planta durante décadas en los acantilados más inaccesibles de la costa de Cartagena, cuando en realidad se escondía a plena vista, tierra adentro, adaptada a los entornos rurales y ligados al pastoreo ovino tradicionales del oeste cartagenero.

Este oportuno «frenazo a la extinción» permitió que las administraciones, la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y los propios vecinos de Tallante se volcaran años después en el célebre proyecto LIFE+ para salvaguardar el que hoy es uno de los tesoros botánicos más custodiados de la Región de Murcia.

 

Luto y emoción en la subida de la Virgen de Bolnuevo

La muerte del presidente de la asociación que impulsa las fiestas del Milagro marca el traslado de la imagen

El traslado a Mazarrón de la Virgen de Bolnuevo, uno de los actos principales de las fiestas del Milagro, se tiñó este domingo de emoción y luto. El fallecimiento de Gonzalo Contreras Vivancos, Charly, de 61 años, la madrugada del domingo, marcó la romería de subida, desde la ermita de la playa a la iglesia parroquial, una celebración por lo general siempre alegre.

Tampoco faltó en esta ocasión la música de la charanga, pero en el recuerdo de los asistentes siempre estuvo Charly, presidente de la Asociación Cultural Virgen del Milagro y una de las personas que más ha trabajado por el engrandecimiento de estas celebraciones, como recordó el concejal Miguel Ángel Peña. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Blaya de Mazarrón. El funeral se oficia este lunes, fiesta local por el Día del Milagro, en la iglesia parroquia de San Antonio de Padua, a las 16.30 horas.

Como señal de luto y tristeza, la imagen de la Virgen portó un crespón negro junto a la azucena que luce en su pecho, en recuerdo del prodigio que, según la tradición, obró el 17 de noviembre de 1.585, Cuenta la leyenda que ese día se apareció como una amazona para ahuyentar a los piratas berberiscos que habían desembarcado en la costa. La playa de Bolnuevo que pisó se llenó de esas flores blancas. Otro lazo también negro se colocó en el timón de la barca que sirve de peana a la talla en su trono.

Cientos de vecinos se sumaron al traslado de la imagen hasta Mazarrón. A la salida de la imagen de la ermita de Bolnuevo, los tradicionales trovos que se entonan en honor a la Virgen se convirtieron en un homenaje a Charly. Las voces, cargadas de emoción, se quebraron en algunos momentos. La subida de la Patrona de Bolnuevo se completó sin incidentes y en una mañana marcada por el sol y una temperatura casi primaveral. Como es habitual, la recepción a la talla tuvo como escenario el jardín de la Purísima, donde autoridades y vecinos entonaron cánticos. Después, los romeros trasladaron la imagen hasta la parroquia.

Las fiestas del Milagro arrancaron el viernes con el pregón a cargo de Sonia Yúfera Paredes. A lo largo de toda esta semana se sucederán actividades culturales y actuaciones musicales. Este lunes, a las 12 horas, se oficia la misa de renovación del voto y la ceremonia de la bendición del aceite. A las 19.30 horas será la procesión, desde San Antonio, que finalizará con el cántico del ‘Te Deum’. El día grande llegará el próximo domingo, con la popular romería del Milagro.